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Autor: Martin Lameiro

ItinerariosLitoral



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Termas, patrimonio, olivares, cielos estrellados y paisajes ribereños
componen una ruta donde el privilegio no está en el lujo ostentoso, sino en el
acceso a experiencias poco masificadas, desde exclusivos resorts termales

hasta algunos de los cielos más nítidos del sur de América.

La escapada “Cruzar a la exclusividad de la cercanía” recorre cuatro
departamentos uruguayos a través de una combinación de patrimonio,
termalismo, producción local y paisajes naturales que reflejan algunas de las
facetas menos conocidas del litoral.
La travesía comienza en Salto, una ciudad que conserva algunas de las
expresiones arquitectónicas más representativas del auge económico que
vivió el litoral durante las primeras décadas del siglo XX. Sus edificios
históricos, espacios culturales y residencias de época testimonian una etapa de
prosperidad vinculada al comercio y a la producción regional, cuando las
influencias arquitectónicas europeas llegaban con fuerza al norte uruguayo.
La experiencia se complementa con el bienestar termal. Las Termas del Daymán
son reconocidas por poseer algunas de las aguas termales más cálidas del país
y por concentrar una amplia oferta de hoteles, spas, gastronomía y actividades
recreativas.
Para quienes buscan una experiencia más exclusiva, la ruta ofrece una
alternativa diferente en las Termas del Arapey. Algunos establecimientos
operan bajo modalidad all inclusive y otros bajo régimen de pensión completa,
permitiendo al visitante concentrarse exclusivamente en el disfrute de las
aguas termales, la gastronomía, el spa, las actividades recreativas y el golf, en
un entorno sereno y alejado del ritmo urbano.
La segunda jornada revela otra de las facetas menos conocidas de la
producción uruguaya. En los alrededores de Salto, la actividad olivícola ha
experimentado un notable crecimiento durante las últimas décadas,
posicionando al país en concursos internacionales de calidad gracias a sus
aceites de oliva extra virgen.
Las visitas a olivares especializados permiten conocer el proceso de
producción y participar en catas técnicas donde se descubren aromas, texturas
y sabores que expresan las características del territorio.
La ruta continúa hacia las Termas de Almirón, una verdadera singularidad
geológica dentro del mapa termal sudamericano. Son las únicas termas de agua
salada de Uruguay y una rareza dentro de la región.

La combinación entre entorno natural, baja densidad poblacional y escasa
contaminación lumínica ha permitido además el desarrollo de una actividad
poco habitual en el turismo regional: el astroturismo.
Lejos de las grandes ciudades, el departamento de Paysandú cuenta con zonas
donde la observación del cielo nocturno permite contemplar la Vía Láctea,
constelaciones australes y miles de estrellas visibles a simple vista. En un
mundo cada vez más iluminado artificialmente, la oscuridad natural se ha
transformado en un recurso tan valioso como escaso.
El viaje continúa hacia Mercedes, una ciudad que combina patrimonio, cultura y
una intensa relación con el río Negro. Su rambla costera es uno de los espacios
públicos más apreciados del litoral uruguayo y refleja una forma de vida donde
la tranquilidad y el contacto con el paisaje siguen siendo protagonistas.
Muy cerca se encuentra el Castillo Mauá, uno de los conjuntos patrimoniales
más singulares del país. Asociado al empresario francés Federico Mauá, figura
clave de la modernización económica del Río de la Plata durante el siglo XIX, el
complejo recuerda una época en la que el litoral era escenario de innovaciones
comerciales, financieras e industriales que conectaban la región con los
grandes circuitos internacionales.
La última parada tiene lugar en Fray Bentos, donde se encuentra el Paisaje
Industrial Fray Bentos, incorporado a la Lista del Patrimonio Mundial de la
UNESCO en 2015.
El sitio conserva las instalaciones de uno de los complejos industriales más
importantes vinculados a la producción de alimentos durante los siglos XIX y
XX. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, constituye uno de los
ejemplos más completos de patrimonio industrial asociados a la industria
alimentaria a escala global y permite comprender cómo una ciudad del litoral
uruguayo llegó a integrarse en las redes comerciales que abastecían mercados
de distintos continentes.
Otro de los aspectos menos conocidos del litoral uruguayo es su desarrollo
como destino para la práctica del golf. A lo largo de esta ruta es posible
encontrar campos que combinan buenas condiciones deportivas con entornos
naturales de gran tranquilidad. Entre ellos se destacan el Club de Golf San
Isidro, uno de los más tradicionales del interior uruguayo; el campo ubicado en
las Termas del Arapey, integrado a la propuesta de los resorts termales; y el Fray
Bentos Golf Club, que suma una alternativa recreativa en un entorno
caracterizado por amplios espacios abiertos y vistas sobre el paisaje ribereño.
En síntesis: Una escapada que combina patrimonio, naturaleza y servicios de
calidad en una región que, lejos de las grandes concentraciones turísticas, ha
encontrado en la escala humana uno de sus principales atributos.


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A pocos kilómetros de Entre Ríos existe una ruta que permite viajar por algunos
de los capítulos más significativos de la historia del Río de la Plata. La
propuesta “Cruzar el tiempo y las tradiciones” conecta patrimonio industrial,
arquitectura histórica, episodios clave del federalismo, antiguas actividades
productivas y grandes obras de infraestructura que siguen marcando el
presente de la región.
El recorrido comienza en el Paisaje Industrial Fray Bentos, declarado
Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2015. Lo que hoy funciona como museo y
sitio patrimonial fue uno de los complejos industriales más importantes del
mundo entre fines del siglo XIX y buena parte del siglo XX. Desde aquí se
exportaban extracto de carne, conservas y el célebre corned beef que llegaba a
mercados de Europa, África y Asia.
El conjunto conserva fábricas, laboratorios, viviendas obreras, oficinas y
sistemas de producción que permiten comprender cómo funcionaba una
auténtica ciudad industrial. Su valor radica en mostrar de forma excepcional el
proceso completo de producción y comercialización de alimentos que
acompañó la expansión de la economía global durante la Revolución Industrial.
La ruta continúa hacia Mercedes, capital del departamento de Soriano y una de
las ciudades más antiguas del interior uruguayo. Fundada en 1788 a orillas del
río Negro, su crecimiento estuvo estrechamente vinculado a la navegación
fluvial, la actividad ganadera y el comercio regional. Sus espacios públicos,
edificios históricos y la vida cotidiana junto al río reflejan una historia que se
remonta a los primeros procesos de poblamiento del litoral.
Muy cerca aparece una de las construcciones más singulares del país: el
Castillo Mauá. El complejo está asociado a la figura del empresario francés
Federico Mauá, considerado uno de los grandes impulsores de la
modernización económica del Río de la Plata durante el siglo XIX. Vinculado a
bancos, astilleros, ferrocarriles y emprendimientos industriales, Mauá dejó su
huella en distintos puntos de la región. Hoy, el entorno del castillo suma
propuestas vinculadas al enoturismo, una actividad que continúa creciendo en
el litoral uruguayo.

La travesía avanza luego hacia la Meseta de Artigas, uno de los lugares más
emblemáticos de la historia nacional uruguaya. Desde este punto estratégico
sobre el río Uruguay se recuerda la experiencia de la Liga de los Pueblos Libres,
liderada por José Artigas entre 1815 y 1820. El sitio ofrece además una de las
vistas panorámicas más destacadas del litoral.
La importancia histórica del lugar trasciende las fronteras actuales. La Liga
Federal reunió territorios que hoy forman parte de Uruguay y varias provincias
argentinas, constituyendo una de las experiencias políticas más originales
surgidas durante las luchas por la independencia en el Río de la Plata.
A pocos kilómetros se encuentran los vestigios del Saladero Guaviyú, una
ventana hacia una actividad económica que transformó la región durante los
siglos XVIII y XIX. Antes de la aparición de los frigoríficos, los saladeros
permitían conservar la carne mediante salazón para exportarla a distintos
mercados internacionales. Aquella industria impulsó el crecimiento de la
ganadería y contribuyó al desarrollo económico de ambas orillas del río
Uruguay.
La siguiente parada propone una pausa entre naturaleza y bienestar. Las Termas
de Guaviyú forman parte del corredor termal compartido por Uruguay,
Argentina y Brasil. Sus aguas provienen del Sistema Acuífero Guaraní, una de
las mayores reservas subterráneas de agua dulce del planeta, que se extiende
por más de un millón de kilómetros cuadrados bajo cuatro países
sudamericanos.
El viaje culmina en Salto, uno de los principales centros urbanos y productivos
del país. La región es reconocida por su producción de cítricos, horticultura y
vitivinicultura, actividades que han convertido al departamento en un actor
clave dentro de la economía uruguaya.
Allí se encuentra también la Represa de Salto Grande, una de las obras
binacionales más importantes de América del Sur. Inaugurada en 1979 tras
décadas de planificación conjunta entre Uruguay y Argentina, la represa
constituye un ejemplo de cooperación regional y desempeña un papel
fundamental en la generación de energía para ambos países.
Más que una sucesión de atractivos turísticos, esta escapada permite descubrir
cómo la historia dejó huellas visibles en el paisaje. Desde la revolución
industrial hasta el ideario federal, desde los antiguos saladeros hasta la
producción energética contemporánea, el litoral uruguayo ofrece una
oportunidad para comprender procesos que ayudaron a construir una
identidad compartida entre ambas orillas del río Uruguay.


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A menos de tres horas de Entre Ríos, una ruta une montes nativos, aguas
termales únicas en la región, pueblos fundacionales e islas y humedales donde
la naturaleza todavía marca el ritmo de la vida.
A ambos lados del río Uruguay existen paisajes compartidos por la misma
geografía y una historia entrelazada durante siglos. Sin embargo, todavía
sobreviven rincones capaces de sorprender incluso a quienes conocen bien el
litoral.
La escapada “Cruzar al relax y la naturaleza” propone precisamente eso:
descubrir una región donde el agua adopta múltiples formas, desde montes
ribereños y humedales hasta termas surgidas desde las profundidades del
Acuífero Guaraní.
El recorrido comienza en el entorno del Río Queguay, uno de los espacios
naturales más valiosos de Uruguay. El área integra ecosistemas de alto valor
para la conservación, con montes ribereños, humedales, playas arenosas y
bosques nativos que albergan una notable diversidad de flora y fauna.
Para los especialistas, esta región constituye uno de los ejemplos mejor
conservados de los ambientes originales del litoral uruguayo. Los senderos
permiten adentrarse en paisajes donde todavía predominan especies
autóctonas y donde la presencia del agua ha modelado el territorio durante
miles de años.
Muy cerca aparece una rareza geológica que distingue a Paysandú dentro del
mapa termal sudamericano: las Termas de Almirón. Son las únicas termas de
agua salada de Uruguay y una singularidad dentro de la región. Su composición
mineral, rica en sulfatos, cloruros, calcio y magnesio, las diferencia del resto de
los centros termales alimentados por el Sistema Acuífero Guaraní.
Las aguas emergen naturalmente a temperaturas que oscilan entre los 34 y los
42 grados, dando origen a un complejo rodeado de colinas suaves, arroyos y
monte nativo. Su particular salinidad está asociada a antiguos depósitos
marinos, una característica poco frecuente en los circuitos termales de
América del Sur.
La ruta continúa hacia Villa Soriano, una localidad pequeña en tamaño pero
enorme en relevancia histórica. Fundada en 1624 como reducción franciscana

bajo el nombre de Santo Domingo de Soriano, es considerada el asentamiento
europeo permanente más antiguo del actual territorio uruguayo.
Su antiguo muelle recuerda la importancia que tuvieron los ríos como vías de
comunicación durante siglos. Mucho antes de la llegada de las rutas y los
puentes, las embarcaciones conectaban poblaciones, transportaban
mercancías y sostenían el intercambio entre ambas orillas del río Uruguay.
A pocos kilómetros aparece Mercedes, ciudad que creció al amparo del río
Negro y que aún conserva una fuerte identidad ligada al comercio fluvial. Su
rambla costera ofrece una de las vistas más amplias del curso de agua más
importante del interior uruguayo y permite comprender por qué la navegación
fue fundamental para el desarrollo económico de la región.
La visita se complementa con el Castillo Mauá, asociado al empresario francés
Federico Mauá, uno de los principales impulsores de la modernización
económica del Río de la Plata durante el siglo XIX. El complejo constituye un
testimonio de una época en la que el litoral era escenario de innovaciones
industriales, comerciales y financieras que conectaban la región con el mundo.
El viaje prosigue hacia el Balneario Las Cañas, uno de los espacios recreativos
más tradicionales del litoral uruguayo. Ubicado sobre la costa del río Uruguay,
combina playas, bosques ribereños y paisajes abiertos que invitan al descanso
y al contacto con la naturaleza.
Sus atardeceres sobre el río son parte de las postales más reconocidas del
oeste uruguayo, mientras que el entorno durante todas las estaciones ofrece
oportunidades para realizar caminatas, actividades náuticas y observación de
aves.
Muy cerca, en Nuevo Berlín, se encuentra una de las principales puertas de
acceso al Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay, área
protegida que integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas y forma parte
de la Red Mundial de Reservas de Biosfera de la UNESCO.
Este mosaico de humedales, islas y bosques inundables constituye uno de los
ecosistemas más ricos del país. Allí conviven numerosas especies de aves,
mamíferos y peces, en un paisaje donde el río continúa modelando la vida
silvestre y las actividades humanas.
La relación entre la comunidad y el entorno natural también puede apreciarse
en la producción de miel isleña, una actividad característica de la zona que
aprovecha la extraordinaria diversidad floral de los montes y humedales
ribereños.
La etapa final conduce a Salto, ciudad que se ha consolidado como la capital
termal de Uruguay. Allí emergen las famosas Termas del Daymán, reconocidas
por poseer algunas de las aguas termales más cálidas del país.

La experiencia se completa con los sabores característicos de la región. Salto
concentra buena parte de la producción citrícola uruguaya y es reconocida por
la calidad de sus naranjas, mandarinas y jugos, productos que forman parte de
la identidad económica y gastronómica del departamento.
Más que una escapada de descanso, esta ruta permite descubrir un litoral
diferente. Un territorio donde la naturaleza conserva algunos de sus paisajes
más auténticos, donde las aguas termales cuentan historias geológicas de
millones de años y donde pequeños pueblos siguen custodiando la memoria de
los primeros capítulos del Río de la Plata. Un viaje breve en distancia, pero
extraordinariamente rico en experiencias.

Incentivos económicos directos al visitante

Como parte de la estrategia para facilitar la llegada de turistas argentinos, la misión oficial ratificó la vigencia del paquete de beneficios fiscales aplicados al turismo receptivo no residente que fue extendido hasta septiembre próximo:

  • 24% de descuento en combustibles (naftas): Aplicado en las estaciones de servicio ubicadas en un radio de 20 kilómetros de los pasos fronterizos terrestres, abonando con tarjetas de débito o crédito.
  • IVA 0% en hotelería: Beneficio directo que se otorga durante todo el año al presentar el documento de identidad extranjero en el alojamiento.
  • Devolución de 9 puntos de IVA: En servicios gastronómicos (restaurantes, bares, cafeterías) y en el arrendamiento de vehículos sin chofer, siempre que se pague mediante medios electrónicos (tarjetas internacionales).
  • Régimen de Tax Free: Disponible para compras de productos incluidos en el programa, en comercios debidamente adheridos.


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